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Storytelling para tu cerebro cavernícola

Actualizado: 23 abr 2019





Tenemos un cerebro que es capaz de dejar todo de lado por una buena historia. Un cerebro que es una máquina de encontrar historias, incluso donde no las hay.


¿Por qué tenemos un cerebro adicto a las historias en lugar de un cerebro verdaderamente racional: adicto a los datos imparciales, la estadística y el método científico?

La respuesta es que nuestra vida moderna es demasiado reciente para los tiempos de la evolución. Como explica este fantástico video, evolucionamos para un mundo que ya no existe. Somos como perros que ladran persiguiendo autos como si fueran bisontes.


(el video tiene subtítulos en español, pueden activarlos en los settings de Youtube, en la parte inferior derecha de la pantalla)




¿Qué tipo de historias disfruta un cavernícola?


Historias sobre PERSONAS, FAMILIAS y TRIBUS: Cuando toda tu vida depende de una tribu de 50 personas, es natural que tu cerebro se obsesione con saber el más mínimo detalle de quién es amigo de quién, quién está enojado con quién, quién es hijo de quién y quién engañó a quién. Nuestra fascinación con las teleseries, los programas de farándula y los rumores de pasillo son sub-productos de éste rasgo evolutivo. Y es esta la razón por la que uno de los consejos más importantes de storytelling para negocios es personalizar. Transformar ejemplos abstractos en historias que le ocurren a personas y a equipos cohesionados que hacen las veces de familias o tribus.


Historias de fuerza, persistencia y habilidad: Fuerza, persistencia e habilidad eran las cosas que te mantenían vivo, alimentaban a tu familia y te hacían digno de admiración en un mundo cavernícola. También son cualidades que admiramos en Superman, Rocky, Indiana Jones y Cristiano Ronaldo. Es cierto: vivimos en un mundo en el que una buena plataforma de soporte técnico para e-commerce puede ser más importante que la fuerza, la persistencia y el ingenio de un héroe, pero un buen storytelling hará que la plataforma de soporte sea una consecuencia del ingenio de su creador, un premio a la persistencia del equipo que la desarrolló o provea de fuerza sobrehumana a la empresa que la implemente.


Historias con una clara lógica de causa-consecuencia: Decir que “la causa de la destrucción de la Estrella de la Muerte fue un conjunto de variables de índole política, económicas, estratégicas y de táctica militar así como una falta de control en la etapa de diseño” podría ser una afirmación válida en un power point de la oficina de análisis estratégico imperial. Pero no construye una buena historia. Además de un protagonista, una buena historia requiere una clara sucesión lógica de causa-consecuencia. La estrella de la muerte fue destruida porque Luke decidió confiar en la fuerza. Y Luke decidió confiar en la fuerza gracias a las enseñanzas de Obi Wan. Y conoció a Obi Wan debido a un mensaje de una princesa. Una buena historia demanda que de toda la infinidad de causas, seleccionemos la más importante o aquella que mejor encarne el problema y los valores de nuestra historia.


Probablemente has escuchado un consejo popular para evitar el pánico escénico: imagina que tu audiencia está desnuda.


Tal vez un mejor consejo es imaginar que son todos cavernícolas y están sentados junto al fuego esperando escuchar una historia que los sorprenda, los emocione y les enseñe algo útil sobre el mundo que los rodea.


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